Fecha: 11 de enero de 2026

No se sabe por qué, pero cada 11 de enero es el Día internacional del agradecimiento. Me vienen a la memoria las palabras de Leo Messi sobre Dios en su vida y profesión, que leí en una entrevista. Me conmueve escuchar a un hombre admirado por millones reconocer, con sencillez, que los dones que recibimos, no son solo fruto de la propia fuerza. Decía: «Siempre hablo con Dios; le doy las gracias, le pido por el bienestar de mi familia y de mis seres queridos»; y lo completaba con un agradecimiento: «Le agradezco cada día de mi vida… gracias a Él lo tengo todo». Este lenguaje no es superstición; es relación. Cuando Messi habla de aquello invisible que lo sostiene en medio de la presión, de la alegría y del límite, nos recuerda que la fe no es amuleto ni refugio intimista: es una Presencia que acompaña.

Dios no juega por nosotros, ni puntúa en el marcador. Dios no premia los goles ni castiga los errores. Él es Padre que camina a nuestro lado, Hijo que sostiene nuestro corazón, Espíritu Santo que transfigura el trabajo bien hecho en servicio y la derrota en aprendizaje. La gracia no sustituye el entrenamiento; lo perfecciona y fecunda. Por eso cada vocación —también la de un deportista— es respuesta: reconocer que el talento es regalo y ponerlo al servicio del bien común, con humildad, disciplina y alegría compartida.

La mirada de Dios no se engancha al triunfo efímero, sino a la persona. Cuando el cuerpo falla o la crítica hiere, Dios permanece. Cuando todo brilla y el orgullo tienta, Dios llama a la verdad. En esta fidelidad encontramos nuestra libertad: sabernos amados sin condiciones, enviados a amar sin cálculos.

El campo de juego se transforma en parábola del Reino: equipo por encima del ego, comunión por encima de la vanidad, esperanza que se levanta cada vez que caemos. En el campo de la vida ordinaria, descubrimos la misma liturgia discreta: empezar, caer, levantarse, dar gracias, compartir.

Que el testimonio de un campeón nos apunte —no a él, sino— a Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida.