Fecha: 12 de abril de 2026

Cuando me nombraron obispo de Sant Feliu me dijeron que venía a una diócesis urbana. Pero muy pronto descubrí un territorio diverso, lleno de vida y contrastes: valles y colinas, viñas y bosques, masías dispersas y pequeños pueblos que conviven, a menudo con dificultad, atravesados por carreteras, polígonos y urbanizaciones. Descubrí también el mundo rural, con una «pagesia» que se hace querer solo con verlo trabajar. Y sí, cuando llego, a menudo me pasa como al presentador de El Foraster: con cierta sana envidia pregunto «¿qué, aquí se vive bien?».

Nuestra «pagesia» es patrimonio humano, cultural y también espiritual. Ha moldeado el paisaje y el carácter durante siglos, y sigue alimentándonos con su trabajo discreto y tenaz. Pero es un ecosistema frágil. Hoy, los menores de 41 años son minoría en el campo, y eso pone en riesgo el relevo generacional. Las organizaciones agrarias reclaman menos burocracia, precios justos, reglas claras, medidas contra la competencia desleal, ayudas para garantizar la continuidad de las explotaciones familiares y apoyos para hacer frente a la crisis climática y económica. Son demandas legítimas que comparto y haré resonar.

En esta primavera y Pascua florida quiero dirigir una palabra de reconocimiento a todos vosotros. Cuando la luz crece y la tierra despierta, vemos en los campos un símbolo de lo que el Resucitado hace con nosotros: abrir caminos nuevos allí donde parecía que todo estaba yermo. Queridos «pagesos», ¿cómo se ve el mundo desde vuestros pueblos y masías? ¿Cuáles son vuestros sueños? ¿Cómo podemos, desde esta Iglesia, acompañaros a vosotros y a las parroquias pequeñas? Los que en el mundo rural unís tradición y modernidad, hijos e hijas de nuestro tiempo, ¿podéis decirnos si vivir cerca de la naturaleza ayuda a leer la carta que el Creador nos envía cada día?

Felicidades a los jóvenes que habéis decidido quedaros o iniciar este oficio porque sois promesa de futuro. Y a todos y todas, gracias por el arraigo, el trabajo bien hecho y el cuidado de la tierra.

¡Feliz Pascua!