Fecha: 2 de agosto de 2026

De Virgen María solo hay una; advocaciones, muchas. A lo largo de los siglos, la devoción a la Virgen María ha recibido numerosas denominaciones. Nombres que expresan virtudes, atributos o que están vinculados a lugares. La Virgen, como madre, siempre ha sido cercana, venerada y amada. El pueblo le pide consejo y protección. En estos días celebramos la fiesta de la Virgen de los Ángeles y la de la Virgen de las Nieves, dos celebraciones muy antiguas, que tienen su origen en tradiciones profundamente arraigadas en la historia de la Iglesia y en la piedad popular.

Tenemos la advocación de la Virgen de los Ángeles, cuyo nombre evoca la unión de María con el cielo y con los ángeles. Los ángeles, seres espirituales y mensajeros de Dios, aparecen junto a María en muchas representaciones de la Anunciación. María es visitada por el ángel Gabriel que, como buen mensajero, viene a traerle, de parte de Dios, una noticia maravillosa. Le anuncia que será la madre del Mesías. La fiesta de la Virgen de los Ángeles se celebra tradicionalmente el 2 de agosto.

El primer templo dedicado a María fue el de Santa María la Mayor, en Roma, y data del siglo IV. Según la tradición, un matrimonio noble que no tenía descendencia pidió a la Virgen que les indicara qué debían hacer con sus bienes. Una noche de agosto, María se les manifestó y les pidió que construyeran una iglesia en el lugar donde nevara. Al día siguiente, de manera prodigiosa, la colina del Esquilino apareció cubierta de nieve en pleno verano romano. Allí se construyó la basílica de Santa María la Mayor, una de las cuatro grandes basílicas de Roma. Por ello, el día 5 de agosto celebramos la fiesta de la Virgen de las Nieves.

Esta advocación nos recuerda la protección maternal de María y su capacidad de hacer presente la esperanza incluso en aquello que parecía casi imposible, como que nevara en agosto. La nieve, fenómeno inhabitual en medio del calor del mes de agosto, cayó del cielo como una gracia de Dios. Un Dios que siempre nos sorprende.

Tanto la Virgen de los Ángeles como la Virgen de las Nieves muestran cómo la devoción mariana ha sabido unir historia, fe y tradición popular. Son advocaciones nacidas de la experiencia espiritual del pueblo cristiano, que continúa viendo en María a una madre cercana, protectora y guía segura hacia el salvador del mundo: Jesucristo.

Queridos hermanos y hermanas, la Virgen María nunca nos abandona y está particularmente muy presente durante el mes de agosto. Ella ocupa el centro de este mes con la celebración de la Asunción de la Virgen el día 15 de agosto. Gracias, María, por cuidar de Jesús y de nosotros; gracias, María, por guiarnos hacia el cielo.