Fecha: 16 de agosto de 2026
Queridos diocesanos,
queridos monitores y monitoras,
querida Iglesia de Urgell:
En este fin de semana de la festividad de la Virgen de la Asunción y de San Roque quisiera dedicar estas letras dominicales a nuestra Fundación de Esplais Santa María de Núria (FEMN).
El verano es un tiempo de encuentro, de conocer nuevas amistades: tiempo de colonias, campamentos, salidas, peregrinaciones. Un tiempo en el que nuevas experiencias han formado a los jóvenes que hemos tenido en los distintos turnos de colonias, campamentos y casales que hemos celebrado en Bastanist, en Aina, en Santa Maria de Meià y también en la peregrinación desde el Seminario Diocesano hasta el Santuario de Núria.
Nuestra diócesis es rica en entornos naturales, donde nuestros adolescentes y jóvenes han podido disfrutar de unos días de encuentro con la naturaleza, con nuevas amistades y también de descubrir a un Dios que nos habla en la Creación y en los compañeros que hemos conocido durante este verano.
Quisiera agradecer la generosidad de todos los voluntarios, monitores y monitoras que habéis dedicado parte de vuestras vacaciones a educar en el tiempo libre, y que lo habéis hecho de forma desinteresada y gratuita. Y ello porque creéis en la educación de las nuevas generaciones de nuestro territorio. Este pasaje del Evangelio nos lo recuerda: «Y todo el que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por ser discípulo mío, en verdad os digo que no quedará sin recompensa».
Gracias a nuestra Fundación de Esplais Santa María de Núria, entidad de nuestro Obispado de Urgell que agrupa y coordina diversos centros de esplai, muchos niños y niñas de nuestro Pirineo y de las comarcas de Lleida pueden hacer realidad esta experiencia de verano. La misión de la Fundación es promover la educación en el tiempo libre y en los valores cristianos entre niños, adolescentes y jóvenes, ofreciendo espacios de convivencia, formación y compromiso comunitario. Felicidades por el esfuerzo que realizáis y por seguir confiando en nuestra juventud. También estoy agradecido a los sacerdotes por haberos acompañado en la fe, celebrando la Eucaristía dominical en los campamentos, colonias y casales.
Acompañar a los adolescentes y jóvenes es un acto creativo de futuro. Seguid invirtiendo en estos jóvenes del territorio, que necesitan entornos seguros donde vivir y donde tejer unas relaciones sanas y fructíferas que los preparen para amar la tierra en la que viven.
Os animo, queridos jóvenes, a disfrutar de la naturaleza y del país en el que hemos nacido y que amamos. Descubrid la belleza de un Dios que se ha enamorado de cada uno de nosotros y que quiere que seamos plenamente libres para servir a los más vulnerables y frágiles de nuestra sociedad.
Finalmente, al concluir estos días, ya sea recorriendo nuestras montañas o participando en colonias, comienza un tiempo de formación en Aina, en Canillo, donde iniciamos los cursos de formación para monitores y directores de educación en el tiempo libre. Encontrar tiempo para formarse es muy de agradecer. Espero que los cursos que realizaréis en las próximas semanas os sean muy provechosos y hagan mucho bien a los niños, adolescentes y jóvenes.
Queridos diocesanos, agradezcamos el gesto altruista de estos jóvenes que han dedicado parte de su tiempo a los más pequeños para que el Reino de Dios se haga presente. Gracias por el apoyo de las familias y de las parroquias, que ayudáis año tras año a hacer posibles estos días intensos para personas fuertes y valientes. Sigamos apoyando a nuestros monitores de la Fundación de Esplais Santa María de Núria.
Con agradecimiento y alegría por el futuro de estos jóvenes voluntarios, vuestro obispo y servidor,


