Fecha: 13 de septiembre de 2026
Septiembre tiene algo de cuaderno en blanco. Regresa la vida cotidiana con sus retos. Es un tiempo para llenar de vida, y de vida en Dios, no solo de actividades más o menos gratificantes. Demos vida a los días.
Este curso nos acompaña una certeza preciosa: Dios nos ama tal como somos, pero nos sueña mejores (León XIV). No más perfectos, más ocupados o cargados de actividades, sino más semejantes a Jesús: más desarmados, fraternos, acogedores y misioneros; más atentos a quienes buscan, sufren o han quedado al margen.
Retomamos el curso con ilusión y realismo. No para hacerlo todo a la vez, sino para seguir avanzando con pasos concretos. Queremos progresar decididamente en la creación de las unidades pastorales, e impulsar el primer anuncio y la Acción Católica General, para que niños, jóvenes y adultos descubran el amor de Dios y encuentren grupos donde crecer en la fe y llegar a ser discípulos misioneros. Al mismo tiempo, continuaremos mejorando el catecumenado y la iniciación cristiana, Església Jove SF y la confirmación, la cultura vocacional y una acogida que haga de cada comunidad un verdadero hogar.
Además, comenzamos el curso con dos signos de esperanza. Por una parte, cuatro jóvenes de nuestra diócesis han iniciado el curso propedéutico en el Seminario Interdiocesano de Cataluña. ¡Demos gracias a Dios! Son cuatro historias, cuatro semillas de futuro. Por otra, gracias a la generosa iniciativa de la parroquia de Piera, que ya acoge a dos jóvenes africanos de diecinueve años procedentes de las islas Canarias, la diócesis estrena su primer «corredor de hospitalidad». Queremos una Iglesia donde cada persona pueda descubrir su llamada y donde nadie se sienta extranjero.
Comencemos, pues, con confianza. Dios ya trabaja en medio de nosotros. Dejémonos soñar por Él y atrevámonos a colaborar con su sueño. Y, tras haber celebrado una Diada más, preguntémonos también cómo sueña Dios una Cataluña mejor. Seguramente la sueña menos crispada y más capaz de escuchar; abierta, diversa, cohesionada y solidaria. Podemos contribuir a ello tendiendo puentes, curando heridas, promoviendo la cultura de la vida, favoreciendo el diálogo, sembrando fraternidad y compartiendo propuestas para llevar una vida más plena.


