Fecha: 27 de septiembre de 2026 Recuerdo con felicidad los abrazos que me regalaba mi abuela materna. Eran largos, llenos de fuerza, también de sueños, de felicidad, de esperanza y, sobre todo, llenos de Amor. Una Iglesia feliz sabe abrazar. Expresa cercanía y solidaridad. Quisiera subrayar el valor de un abrazo. No sé si sabré hacerlo. Hoy un gesto como este expresaría fácilmente que las distancias se pueden acortar. La Iglesia de Dios tiene muy presente el hecho de que debe ser cercana,...

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