Fecha: 22 de febrero de 2026
Hemos iniciado otro año el camino de la Cuaresma, un tiempo de preparación para la Pascua para tomar conciencia de nuestra pequeñez, de nuestra necesidad de Jesús y para ser solidarios con la fragilidad de los demás.
En tiempo de Cuaresma, recordamos el mensaje que recoge el profeta Isaías cuando expresa que el único ayuno que Dios aprecia es liberar a los oprimidos, compartir el pan con quienes pasan hambre, acoger a los pobres y no rechazar a ninguna persona vulnerable, porque son hermanos nuestros (cf. Is 58,6-7). Es, además, un ayuno que llena de luz y alegría el alma. Este tiempo litúrgico tiene la fuerza de una imagen: los cuarenta días que Jesús pasó en el desierto. Un lugar yermo, inseguro, donde Jesús fue tentado, donde la única seguridad era Dios.
También nosotros atravesamos nuestros propios desiertos cuando pasamos dificultades y nos encontramos solos. Sin embargo, en la aridez y el silencio extremo podemos escuchar la voz de Dios. Él siempre nos acompaña y nos ayuda a llevar nuestra cruz de cada día. En el tiempo de Cuaresma, Jesús nos hace caminar con él hacia la Pascua, hacia su cruz, muerte y Resurrección.
En nuestra archidiócesis, desde hace diez años, tenemos muy presente la cruz. Por eso, al inicio del tiempo cuaresmal celebramos Sent la Creu (Siente la Cruz). Una celebración en la que queremos sentir la cruz de un país que vive el cristianismo con sufrimiento. Hoy, en la Sagrada Familia*, a las seis de la tarde, celebramos el encuentro de jóvenes de Cuaresma: Sent la Creu del Camerún. En este espacio impresionante, nos haremos solidarios con el dolor de los hermanos que sufren y rezaremos por ellos. Este año nos visita Mons. Barthélemy Yaouda, obispo de la diócesis de Yagoua, de Camerún, país marcado por la pobreza y la inseguridad. De este pastor se ha destacado su compromiso con los más vulnerables. Acogemos su valioso testimonio con gratitud.
Este año, sin duda, sentiremos la cruz de una manera especial en la basílica de la Sagrada Familia, porque el próximo 10 de junio bendeciremos la torre de Jesucristo coronada por la Cruz de Jesús. Un acontecimiento que coincidirá con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, muy presente este 2026.
Conocemos bien la genialidad de Gaudí a través de sus obras, donde la belleza y la luz lo llenan todo. Sin embargo, su vida tuvo muchos momentos de oscuridad; fue una vida marcada por las adversidades y por momentos de cruz. Por ejemplo, durante la Cuaresma del año 1894, inició un ayuno extremo que casi lo llevó a la muerte. En esta situación de vulnerabilidad, siguió los consejos del hoy venerable Josep Torras i Bages, que lo animó a poner su talento al servicio de los demás. Gaudí ofreció a Dios su genio artístico para la evangelización del mundo. Este sabio consejo también nos sirve a todos nosotros. Es necesario que pongamos a disposición de los demás los dones que Dios nos ha regalado. Si así lo hacemos, viviremos la caridad, uno de los tres pilares de la Cuaresma: ayuno, oración y limosna.
Gaudí tuvo la humildad de darse cuenta de que solos no podemos llevar nuestra propia cruz; es necesario dejarnos acompañar por los demás. Así, Jesús se dejó ayudar en el momento de la Pasión por Simón de Cirene. Cada vez que nos acercamos a quien sufre, le ayudamos a llevar la cruz de Jesús.
Queridos hermanos y hermanas, durante este tiempo de Cuaresma, de reflexión y de oración, contemplemos la cruz de Jesucristo y sintámosla con amor y paz. Que la Virgen de los Dolores nos ayude a estar al lado de los crucificados de nuestro mundo.
† Card. Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona
* Puedes acceder con una invitación y si no dispones podrás seguir la celebración desde tu dispositivo móvil, a través del siguiente enlace: https://esglesia.barcelona/en-directe/
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