Fecha: 8 de marzo de 2026

Hace poco más de diez días, recibimos una noticia que nos ha llenado de inmensa alegría en este tiempo de Cuaresma. El papa León XIV nos acompañará y bendecirá la cruz de Jesucristo de la Sagrada Familia el 10 de junio de este año, cuando se cumplirán exactamente cien años del fallecimiento del venerable Antoni Gaudí. Acojamos con gran agradecimiento este entrañable regalo que el Señor nos concede. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Recibiremos al Santo Padre con un abrazo y nos dejaremos abrazar por él. El Papa nos fortalecerá en la fe en Cristo y en el Evangelio. Nos acompañará en la Sagrada Familia, donde podremos sentir que somos Iglesia, una gran familia en comunión con el sucesor de Pedro. En este impresionante templo, el papa León bendecirá la cruz que corona la torre de Jesucristo. Una cruz que nos iluminará y simbolizará la luz de Cristo. Cristo es la luz verdadera que brilla en la oscuridad, y la oscuridad no podrá jamás apagarla (cf. Jn 1,5).

En la cruz vemos cómo todo el dolor de la historia se transforma en esperanza, porque Dios ha querido hacerse carne y habitar entre nosotros. La pasión de Cristo no ha sido en vano; con ella, nuestros sufrimientos y pérdidas adquieren un sentido nuevo: el pecado y la muerte no tienen la última palabra.

En este contexto de celebración, que nos visite nuestro padre en la fe, el dulce Cristo en la tierra —como llamaba a los pontífices santa Catalina de Siena— es motivo de profunda alegría y acción de gracias. El papa León nos acompañará y se hará solidario con nuestras cruces. Hay muchos hermanos vulnerables cerca de nosotros que sufren, porque viven con enfermedades, con pobreza, con soledad, sin trabajo, sin vivienda, sin rumbo. A pesar de todas las dificultades, Dios no nos abandona nunca, siempre nos está buscando.

Queridos hermanos y hermanas, acojamos con ilusión y con el corazón abierto al papa León. Oremos por él y por la Iglesia universal. Que esta visita nos estimule a seguir anunciando el Evangelio con entusiasmo. Seamos testigos de Cristo y sembradores de paz. No nos olvidemos de quienes sufren; seamos una caricia de Dios para los más vulnerables. Salgamos al mundo para anunciar que Jesús está con nosotros. Él es la fuente de la fuerza más grande, que es el amor, un amor que vence el miedo y la violencia. Él nos ama como nadie nos ha amado. Si Antoni Gaudí soñó la Sagrada Familia y diversas generaciones han continuado su obra, es por amor a Dios. Es por pura gracia de Dios, con la infatigable colaboración de Santa María y San José. Gracias, papa León, por acoger nuestra invitación.