Fecha: 8 de octubre de 2021

La Academia Mariana acogió el jueves 7 de octubre una mesa redonda sobre el ‘Testamento Vital’. Participaron el Obispo Salvador, el vicario general, Lluis Sallán, el delegado de Pastoral de la Salud, Dr. Jacint Cabau y el delegado de Familia y Vida, Emili Reimat.

El Obispo Salvador lamentó que según la recientemente aprobada legislación sobre la eutanasia «a un sanitario se lo obliga, por ley, a que ponga fin a la vida de una persona que está en el final de la vida». «Nosotros desde la Iglesia siempre decimos que no es posible esto». «Dios es el que da la vida y es el que permite que acabe en un momento determinado», dijo.

El Obispo Salvador puso como ejemplo a  San Juan Pablo II. Añadió «que no defendemos el ensañamiento terapéutico, pero esto no permite a nadie a acabar con la vida de la persona». «Hay una corriente ideológica que defiende que la vida y el cuerpo son del hombre, esto para los cristianos es inaceptable». «Nuestra vida es nuestra para hacer el bien, no para decidir romperla cuando queramos y despreocuparnos de la concepción de la vida y de la muerte». El Obispo destacó que «la Iglesia se opone a esta ley y dice que es injusta». «Una ley injusta es aquella que nos obliga a hacer lo contrario de lo que creemos». El prelado añadió la cuestión de la objeción de conciencia de los sanitarios. «Los médicos se hacen médicos para curar heridas».

El vicario general, el sacerdote Lluis Sallán, empezó su intervención aclarando que en vez de testamento vital tendríamos que hablar de «voluntades anticipadas» o de «instrucciones previas». Sallán destacó que la evolución de la medicina ha permitido que no haya «enfermos incuidables, sí incurables, pero no incuidables». El vicario reflexionó sobre el concepto «de autonomía del paciente». «Es recomendable, que en base esta autonomía del paciente, que yo ponga mi confianza en las personas, que sé que garanticen efectivamente, que mis voluntades serán respetadas». En este sentido propuso «buscar una persona que tendrá la misión de tutelar que el sistema sanitario haga lo que yo he dejado dicho». Pero dejó claro que «la autonomía del paciente» no es el único criterio. «Identificar autonomía con dignidad es un reduccionismo», dijo. Para acabar destacó que se trata de un documento libre, sin presiones ni condicionantes; es un documento donde la persona dice como entiende la vida y deja la conciencia tranquila a familiares».

A continuación, el doctor Jacinto Cabau, delegado de Pastoral de la Salud del Obispado explicó en que consiste la declaración de voluntades anticipadas. Cabau definió el documento como «la expresión escrita de la voluntad de un paciente sobre los tratamientos médicos que desea recibir o no está dispuesto a aceptar». El delegado de Salud aclaró que la Iglesia propone su modelo, que rechaza frontalmente la eutanasia y el suicidio médicamente asistido. Aclaró que para firmar el documento hay que “ser mayor de edad, entender el texto y las consecuencias de la decisión y estar en plena posesión de las facultades mentales». Aclaró que se puede presentar en el hospital, en el servicio de atención al usuario o en el Centro de atención primaria o trabajadora social. También se puede hacer ante notario y en este caso tiene un coste de 80 euros.

Para acabar el doctor Emili Reimat, delegado de Familia y Vida, explicó el contenido del documento que propone la Iglesia como documento de voluntades anticipadas. Entre otros conceptos, el texto destaca que el paciente «pide que esta declaración sea considerada asumida de manera consciente, responsable y libre, y que sea respetada como documento de instrucciones previas, testamento vital, voluntades anticipadas o documento equivalente legalmente reconocido». El texto deja claro que «si llego a sufrir una enfermedad grave incurable o a sufrir un sufrimiento grave, crónico e imposibilitando o cualquier otra situación crítica, me sean administradas las curas básicas y los tratamientos adecuados para paliar el dolor y el sufrimiento». Y añade que «no se me aplique la prestación de ayuda a morir en ninguno de sus formas, sea la eutanasia o el suicidio médicamente asistido». Reimat explicó que el documento se tiene que presentar con tres testigos.

Para acabar la mesa redonda el Obispo Salvador agradeció la presencia, tanto de los asistentes presenciales como los que siguieron el acto por vía telemática.

El video íntegro de la mesa redonda es puede ver en el siguiente enlace: https://youtu.be/xklobxod4po

 

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