Fecha: 20 de julio de 2026
Siete familias de la Diócesis de Tortosa se dieron cita los días 18 y 19 de julio para participar en la tercera edición de las Convivencias de Familias. Esta iniciativa organizada por la Delegación de Familia y Vida del obispado ha reunido a una treintena de participantes en la Casa de Espiritualidad de las Teresianas, en Jesús-Tortosa. Han estado acompañados por el obispo de Tortosa, monseñor Sergi Gordo , y por el vicario general de la diócesis y consiliario de la delegación, mosén Joan Guerola .

Este encuentro, abierto a adultos y niños, ha tenido como objetivo crear un espacio para compartir la fe, la oración y, también, la diversión. Las convivencias empezaron el sábado por la mañana, con una dinámica de presentación. A continuación, se llevaron a cabo dos actividades simultáneas: una catequesis para los niños y una actividad en clave conyugal, las dos enmarcadas en torno al pasaje de Jesús con la Samaritana (Jn 4,1-42).

Al finalizar, las familias hicieron un refrigerio en la piscina, un almuerzo fresquito en el albergue y una gincana por todos la finca de las Teresianas. Tras cenar, los asistentes compartieron un rato de juego familiar en el que pequeños y mayores disfrutaron del buen humor y la deportividad con un «Pasapalabra divertido».

El domingo, los participantes prepararon la Eucaristía, que fue presidida por el obispo Sergi Gordo y en la que también concelebró Mn. Juan Guerola. Cada familia se encargó de alguna de las partes o elementos de la celebración (lecturas, plegarias, ofrendas…). Acabada la Misa, fueron a la piscina para hacer un picoteo y refrescarse. Después, después de comer, ordenaron la casa y pusieron punto final a las convivencias.

Xavier Canudas y Blanca Cid , delegados diocesanos de Familia y Vida, califican esta experiencia de «muy enriquecedora». También destacan que, durante estos días, todo se ha hecho entre todos, desde cocinar y fregar los platos hasta preparar la Eucaristía y hacer las catequesis. Por último, señalan que las Convivencias de Familias han sido el escenario idóneo «para orar todos juntos y poder compartir así la fe de los mayores con los pequeños».












