Fecha: 11 de octubre de 2026
Queridas y queridos catequistas, el domingo 11 de octubre seréis enviados por nuestra Iglesia diocesana a acompañar vidas, despertar preguntas y ayudar a niños, adolescentes, jóvenes y adultos a encontrarse con Jesucristo. ¡Gracias por vuestro sí!
Queridas familias, ¿qué esperáis de la catequesis? Si la consideráis una actividad más de la agenda semanal o el trámite necesario para celebrar la primera comunión, empobrecéis profundamente su sentido. Sin vuestra implicación y colaboración, el trabajo de las catequistas queda a medias.
La catequesis no es una extraescolar. Es una actividad de crecimiento humano, espiritual y cristiano que ofrece lo que a menudo no se encuentra en la escuela ni en la calle. Es oportunidad para que toda la familia se pare, se haga preguntas, actualice la fe y redescubra una buena noticia capaz de iluminar y pacificar la vida diaria. Familias, ¿por qué no revisáis cómo os planteáis las celebraciones de las primeras comuniones? Liberaos de una vez de excesos y gastos. Es posible celebrarlas con alegría y sencillez.
La catequista es, sobre todo, testigo creyente y creíble, alguien que muestra con su vida que creer en Dios nos hace bien. Necesitamos catequistas con una fe encarnada, personas de oración y de comunidad que sepan escuchar sin juzgar, acoger dudas y caminar al ritmo de cada uno. Acompañar en la fe significa también conocer el entorno familiar y social de cada persona, sus heridas, sus lenguajes y sus esperanzas. Busquemos y formemos para esta misión a las personas más adecuadas en cada parroquia, unidad pastoral y arciprestazgo.
Queridas comunidades cristianas, ¿qué lugar ofrecemos a quienes se acercan? ¿Y si revisamos y renovamos los espacios de la catequesis? Los espacios comunican, atraen o alejan.
El camino de transformación misionera de la diócesis nos invita a ser creativos: a unir primer anuncio, acompañamiento, formación, celebración e integración comunitaria en itinerarios continuados y vocacionales; a discernir la propuesta de la Acción Católica General y a participar en las actividades de Iglesia Joven Sant Feliu y del catecumenado diocesano.
Catequistas, familias y comunidades, ayudémonos mutuamente para que todos puedan conocer y saborear la belleza de la fe, la alegría del Evangelio, vivir en católico.


