Fecha: 6 de junio de 2021 Estimados y estimadas, Cuando éramos pequeños y podíamos tener una concha de caracola, nos la acercábamos a la oreja para oír al mar. Para los que no éramos de cerca del mar, aquel rumor sordo y silencioso producía una impresión de inmensidad y de soledad a la vez; daba miedo y, al mismo tiempo, atraía. Una especie de misterio. El misterio del mar... Si miráis el trabajo de Cáritas, sobre todo el realizado el último año agravado por la pandemia, también escucharéis el...

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