Fecha: 21 de junio de 2026
Queridos hermanos y hermanas en el Señor:
Cuando nos acercamos al final de un curso pastoral, es bueno detenernos un momento para dar gracias a Dios por todo lo que ha ido sembrando en medio de nosotros. Lo hacemos con gratitud, caminando juntos llenos de esperanza, porque la misión continúa. Como me gusta recordar a menudo: ¡SEGUIMOS!
Hace ya casi un año, tras el trabajo de consulta y discernimiento realizado en nuestra diócesis, identificamos tres prioridades evangelizadoras: impulsar el primer anuncio y la iniciación cristiana; potenciar el acompañamiento espiritual y vocacional; y crear una escuela de agentes de pastoral.
Durante este curso hemos dedicado una especial atención a la primera de estas prioridades. Lo hemos hecho convencidos de que toda renovación pastoral comienza por un encuentro vivo con Jesucristo Resucitado. Las jornadas de formación sobre el primer anuncio y el acompañamiento de niños, jóvenes y adultos a cargo de los responsables de la Acción Católica General (ACG); las reflexiones sobre las parroquias misioneras; la presentación del Documento Final del Sínodo; las reuniones con los sacerdotes de los siete arciprestazgos concretando cómo impulsar todo ello; los retiros diocesanos de Adviento y de Cuaresma; el encuentro de delegados diocesanos para coordinar mejor el trabajo pastoral del próximo curso… son algunas de las iniciativas que nos han ayudado a avanzar en este camino compartido.
Quiero destacar también el trabajo que tendrá que impulsar la Delegación Diocesana de Catequesis y el Servicio Diocesano del Catecumenado de Adultos durante el próximo curso. Tras el discernimiento realizado sobre los itinerarios de iniciación cristiana, llega ahora el momento de concretar y coordinar este camino en nuestras parroquias, con la implicación de los catequistas y de las comunidades cristianas. Es una tarea importante para el futuro evangelizador de nuestra diócesis.
Otro signo esperanzador de este camino es el primer grupo de personas de nuestra diócesis que ha participado en el retiro de Primer Anuncio Cuatro40 de la ACG en Madrid. Esta experiencia tendrá continuidad, si Dios quiere, en el primer retiro Cuatro40 que se realizará en nuestra diócesis el próximo mes de noviembre. Que esta experiencia sea semilla de muchos otros frutos espirituales en nuestra diócesis.
Damos gracias por el camino recorrido y dirigimos ya la mirada hacia el próximo curso. Las tres prioridades evangelizadoras continuarán plenamente vigentes, pero querremos poner un acento especial en la segunda: el acompañamiento espiritual y vocacional. Necesitamos comunidades que ayuden a las personas a crecer en su relación con el Señor, a discernir su vocación y a descubrir el lugar concreto que Dios les confía dentro de su familia, su parroquia y la misión de la Iglesia. El primer anuncio nos pone en camino; el acompañamiento nos ayuda a perseverar en él.
Por eso os invito a continuar orando, participando y colaborando en este camino diocesano. Damos gracias por los frutos de este curso y encomendamos al Señor todo aquello que nos dispondremos a vivir a partir de septiembre. ¡SEGUIMOS!


