Fecha: 30 de marzo de 2026

Con motivo de la Misa Crismal de este Lunes Santo 30 de marzo, en la que los presbíteros renuevan sus promesas sacerdotales, el obispo Josep-Lluís de Urgell ha dirigido a los presbíteros y diáconos de la Iglesia de Urgell una carta de reflexión y agradecimiento por el servicio sacerdotal que ofrecen al pueblo de Dios. En el texto, el obispo pone en primer plano la cercanía y el cuidado pastoral que desea ofrecer a cada miembro del presbiterio: “Como obispo, deseo estar cerca de vosotros. No dudéis en recurrir a mí en cualquier momento, cualquier día del año. Las puertas están abiertas”.

Según les recuerda, permanecer en Cristo es el núcleo de la vocación, ya que sin esta experiencia el ministerio corre el riesgo de reducirse a prácticas formales que nunca llegan a la mística ni a la comunión profunda necesaria para servir a los hermanos con autenticidad. Evoca también la figura de San Justo de Urgell, primer obispo de Urgell del que se tiene constancia, que llegó a estas tierras en tiempos difíciles para anunciar el Evangelio y fundar nuestra querida Iglesia urgelitana. Su testimonio recuerda que “la Iglesia de Urgell nació del amor a Cristo y del servicio humilde de los pastores”, y destaca “el ardor misionero de quien sabe que el Evangelio es un tesoro para todos”, una misión que hoy continúa en cada parroquia, comunidad y celebración eucarística.

La carta expresa un mensaje de gratitud y estima hacia nuestros presbíteros y diáconos por su ministerio, reconociéndolo como fuente de santidad y servicio para toda la comunidad. Les anima a vivir su vocación con humildad, alegría y entrega, comprometidos con cada comunidad que se les ha confiado. Para concluir, encomienda a sus presbíteros a la protección maternal de la Virgen María: “Que la Virgen María, nuestra Madre, a quien veneramos bajo las advocaciones de Núria, de Meritxell y de Urgell, nos acompañe y nos ayude a vivir nuestro ministerio con humildad y alegría”, recordando que su cuidado y cercanía son una guía y un apoyo constantes en el servicio pastoral.

La voz de la iglesia