Fecha: 30 de diciembre de 2025
Un año después de la apertura diocesana del Jubileo de la Esperanza, cientos de personas volvieron a reunirse en la Catedral de Tarragona este domingo, día 28 de diciembre, con motivo de la celebración de clausura de este Año Jubilar.
La eucaristía solemne, que coincidió también con la festividad de la Sagrada Familia, fue presidida por el arzobispo Joan Planellas. Entre los concelebrantes se encontraban el P. Rafael Barruè, O. Cist., abad de Poblet; Mn. Santiago Soro, vicario general de la archidiócesis; Mn. Joan Miquel de Rivas, deán-presidente del Cabildo de la Catedral, y una numerosa representación del clero diocesano.
En cuanto a los cantos de la celebración, estuvieron a cargo de la Schola Cantorum de los Amigos de la Catedral, la Schola Cantorum de la Selva del Camp, el Coro Veus del Camp de Alió y los coros parroquiales de Sant Pau de Tarragona, de l’Albi y de Cervià de les Garrigues, acompañados por un quinteto de metales y el órgano de la Catedral.
Arzobispo Joan: «Que lo que hemos celebrado se convierta en estilo de vida»
Tras los ritos iniciales y la proclamación de la Palabra de Dios, el Sr. Arzobispo pronunció la homilía, en la que recordó que hemos vivido este Año Jubilar como «peregrinos esperanzados y alentados por la promesa de Dios, certificada en la humanidad de Jesús, el Señor, el Mesías que nos ha nacido en Belén». El arzobispo Joan definió este Jubileo como «un año de gracia, de peregrinación, de paz, de conversión y de esperanza. Un año para recordarnos que todos estamos llamados a caminar juntos, a vivir la fraternidad: como pueblo, como comunidad, como familia de familias».
Así, invitó a poner a Cristo en el centro de nuestras familias y de nuestras comunidades eclesiales para convertirnos en «faro de esperanza en medio de nuestro mundo». Además, pidió también que «al cerrar este Año Santo, no cerremos también el corazón ni demos por concluida la esperanza. Sigamos esperando, pero con aquella espera activa que va haciendo realidad aquello que esperamos. Que lo que hemos celebrado se convierta en estilo de vida».
Por otra parte, haciendo referencia a la fiesta de la Sagrada Familia, el Dr. Planellas aseguró que «Dios ha querido entrar en la historia pasando por el camino sencillo y frágil de una familia humana» que tuvo que emigrar a Egipto «como se repite hoy en la historia de tantos emigrantes que se juegan la vida para poder llegar hasta nuestra tierra», dijo. En este contexto, afirmó que «Dios está presente: guía, sostiene, acompaña y abre caminos de esperanza y también de retorno», y que «la Sagrada Familia nos enseña que la fe no evita los problemas, pero da luz para afrontarlos con aquella esperanza cristiana que no defrauda».
La celebración continuó con la liturgia eucarística y, al finalizar, el arzobispo Joan y toda la asamblea reunida en la Catedral dieron gracias a Dios por el don de la indulgencia recibida durante este Año Jubilar con el canto del himno Te Deum, compuesto por el organista y compositor Josep Mateu Pérez especialmente para la clausura de este Jubileo de 2025.
Una vez finalizada la celebración, el Sr. Arzobispo entregó el diploma a varios matrimonios que este año han celebrado su vigésimo quinto o quincuagésimo aniversario de boda. El arzobispo Joan les dijo que «su testimonio da un rostro concreto a aquello que hemos escuchado en las lecturas: respeto vivido a lo largo del tiempo, amor que todo lo une, paciencia que madura, paz construida día tras día; y es una bendición para la Iglesia y para la sociedad».
Peregrinaciones a los templos jubilares de la archidiócesis
A lo largo de todo este Año Jubilar, miles de personas han peregrinado a los cinco templos jubilares de la archidiócesis: la Catedral de Tarragona, el santuario de Nuestra Señora de la Misericordia de Reus, el santuario de Nuestra Señora del Lledó de Valls, el santuario de Nuestra Señora de la Serra de Montblanc y la iglesia parroquial de San Salvador de El Vendrell.







