Fecha: 30 de marzo de 2026
La Catedral de Tarragona ha acogido, la mañana de este Lunes Santo, día 30 de marzo, la misa crismal, una celebración que ha estado presidida por el arzobispo Joan Planellas y que ha sido concelebrada por fray Rafael Barruè, o.Cist., abad del Monasterio de Santa Maria de Poblet, y por un gran número de sacerdotes de la archidiócesis de Tarragona que se han sumado en esta jornada sacerdotal.
La celebración ha sido seguida también por numerosos fieles. En cuanto a los cantos de la celebración, han sido sostenidos por la Schola Cantorum dels Amics de la Catedral de Tarragona.
Arzobispo Joan: «La diocesaneidad implica la pertenencia eclesial y, en el caso de los presbíteros, pertenencia sacramental al presbiterio diocesano»
Durante la homilía, el Sr. Arzobispo ha hecho referencia al concepto de diocesaneidad, referenciado a menudo por el papa Francisco, para recordar al clero diocesano que es necesario llevar «una vida en el Espíritu y según el Espíritu: una vida de propuestas positivas y amables; una vida fraternal que genere fraternidad; una vida ejemplar que se convierta en ejemplificante», para que esta huella espiritual se convierta en «el motivo más profundo de la vida cotidiana de la comunión, en la misión compartida y en la corresponsabilidad con todo el pueblo de Dios».
En este sentido, recordó a los sacerdotes que «somos miembros de un cuerpo que es la diócesis; somos asamblea y somos encuentro que une». Por este motivo, les ha dicho que «el presbiterio debe vivir con convicción esta diocesaneidad del presbítero diocesano, acompañada por los diáconos, los religiosos y el resto del pueblo santo y fiel de Dios». Un concepto -la diocesaneidad- que «implica la pertenencia eclesial y, en el caso de los presbíteros, pertenencia sacramental al presbiterio diocesano», ha dicho.
Por otra parte, el Dr. Planellas les ha expuesto que «para vivir bien la diocesaneidad se pide una actitud de libertad, un ir ligero de equipaje para una disponibilidad total al servicio, sea cual sea». Además, les ha hablado también de la virtud de soportar: «La diocesaneidad es la capacidad de decir las cosas en la cara, con corrección, pero decirlas con la cara por delante».
El arzobispo Joan también ha hablado del proceso sinodal que vive la Iglesia, a través del cual «el Espíritu ha suscitado la esperanza de una renovación eclesial capaz de revitalizar a las comunidades, para que crezcan en estilo evangélico, en proximidad a Dios y en servicio testimonial en el mundo». Asimismo, se refirió al «constante goteo de personas que muestran el deseo de bautismo en la etapa de la juventud y en la edad adulta», asegurando que se convierten en «pinceladas luminosas que deben ser tratadas con delicadeza y cuidado, y eso sobre todo en el acompañamiento posterior».
Renovación de las promesas sacerdotales y bendición de los santos óleos
Al finalizar la homilía, los presbíteros de la archidiócesis han renovado las promesas sacerdotales. A continuación, ha tenido lugar el Ofertorio, durante el cual se han presentado los aceites, este año ofrendos por la Unidad pastoral de Reus como agradecimiento por la visita pastoral que el Sr. Arzobispo ha realizado durante los últimos meses. Además, el vino para la consagración en esta eucaristía ha sido ofrenda de Ramon Muntané, de Montbrió del Camp.
Una vez presentadas las ofrendas, la celebración dado paso a la liturgia eucarística, durante la cual el arzobispo Joan ha bendecido los aceites de los enfermos y se ha rogado por los presbíteros difuntos en el último año: el P. Francesc Xammar, sj, y Mn. Alfons Vilà. Tras la comunión, ha tenido lugar la bendición de los aceites de los catecúmenos y la consagración del crisma, que se utilizará para la unción en los sacramentos del bautismo, la confirmación, la ordenación de presbíteros y obispos y también para la dedicación de templos.
Ya al final de la celebración, como es tradición en este día presbiteral, se ha llevado a cabo el homenaje a los presbíteros que celebran un aniversario destacado de la ordenación presbiteral, organizado por la Delegación diocesana para el clero. En esta ocasión, los homenajeados han sido Mn. Joaquim Claver, Mn. Joan Roig y Mn. Ignasi Olivé, en el sexagésimo aniversario de sacerdotes; el P. Mario Buonanno, rci, por los cincuenta años de presbítero, y Mn. Joan Àguila, Mn. Joan Francesc Amigó, Mn. Jordi Vila, Mn. Santiago Soro y el P. Matías Pau Prades, o. Cist, con motivo de los veinticinco años de ordenación presbiteral.
Tras la bendición final y durante la procesión de salida, ha tenido lugar, por primera vez en el marco de la misa crismal, el cierre de las sargas del órgano renacentista de la Catedral, que no volverán a abrirse hasta la noche santa, durante la vigilia pascual.







