Durante la homilía, Mons. Javier anima a los jóvenes a seguir caminando con el Señor durante la misa por los 10 años de Effetá en Barcelona
Unos 1.500 jóvenes han participado este sábado en la misa y adoración con motivo de los 10 años desde que Effetá llegó a Barcelona, celebrada en la basílica de la Sagrada Familia. El arzobispo de Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella, ha cedido la presidencia de la eucaristía al obispo auxiliar de Barcelona, Mons. David Abadías, debido a una afonía. La predicación ha corrido a cargo del obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova i Pellisa.
La importancia de seguir unidos a Dios después del retiro de Effetá
Durante la homilía, Mons. Javier Vilanova ha destacado que Effetá «intenta hacer llegar el Evangelio al corazón» y que los jóvenes encuentran allí «amor y acogida». «Una acogida real: sentiste que aquellos servidores, coordinadores y sacerdotes estaban para ti», ha enfatizado.
El obispo auxiliar ha subrayado la importancia de seguir unidos a Dios después del retiro. Mons. Javier Vilanova ha recordado que el retiro nace de la parroquia y ha defendido que «la semilla debe permanecer en la parroquia, en la Iglesia diocesana, y no es para ir por libre». «Debemos permanecer unidos a este Dios que nos quiere en comunidad».
«¿Por qué? Porque nos ayuda a caminar, pero sobre todo en algo fundamental: a no separarnos de Cristo. De poco serviría que el retiro fuera brillante, que hagamos amigos, si no seguimos unidos y olvidamos la intimidad con Cristo. Sería una flor de un día», ha justificado. Asimismo, Mons. Javier Vilanova se ha referido al Evangelio y ha pedido a los jóvenes que lleven esperanza al mundo. «Este amor que sientes, esta fe que tienes, no te la quedes para ti: entrégate, date», ha defendido.
«No escondáis vuestra vida cristiana»
Mons. Javier Vilanova ha recordado a los jóvenes que ahora se vive un «tiempo de gracia» que la Iglesia de Barcelona está disfrutando. Por ello, les ha pedido que cuiden la comunión. «La fe es cosa de todos, y debemos cuidar mucho la comunión entre nosotros, porque será un testimonio para el mundo. Si nos ven unidos y amándonos, seremos luz y daremos sentido; mostraremos que es posible caminar juntos por esta vida, y así la gente no tendrá ninguna duda en unirse, porque querrá estar con quien es la luz», ha afirmado.
Para concluir la homilía, ha remarcado que «hay que ser luz», recordando que pronto se terminará la torre de Jesucristo de la basílica de la Sagrada Familia. «La luz quedará encendida aquí arriba, pero debemos distribuirnos por toda la ciudad, por todas las casas donde estéis. No escondáis vuestra vida cristiana, no tengáis cobardía: llevad la luz. Ahora te toca a ti invitar a los demás, diciéndoles que es posible encontrar a Aquel que llena profundamente la vida, que no es otro que Jesucristo, el Señor», ha enfatizado.