Fecha: 27 de septiembre de 2022

El cardenal Omella preside la ordenación de Íñigo de Alfonso, Jaime Moyá y Fernando Gilabert en la basílica de la Sagrada Familia

Mn. Fernando Gilabert, Mn. Íñigo de Alfonso y Mn. Jaime Moyá son los tres nuevos sacerdotes de la archidiócesis de Barcelona. La basílica de la Sagrada Família ha acogido su ordenación este domingo, 25 de septiembre después de siete años de formación y preparación en el Seminario.

La celebración la ha presidido el cardenal Joan Josep Omella junto a los obispos auxiliares Mons. Sergi Gordo y Mons. Javier Vilanova. También concelebrando, junto a los presbíteros diocesanos, destacaban el párroco de la parroquia de la Sagrada Familia, Mn. Josep Maria Turull y el rector del Seminario Conciliar, Mn. Salvador Bacardit.

«Testimonio de amor fiel»

Tal y como marca la celebración de ordenación, después de la lectura del Evangelio se dio paso al rito de ordenación. Primeramente el rito de la llamada, seguidamente la petición de ordenación y, finalmente, la elección. Este momento esperado, lo vivieron con la calidez de los más cercanos, entre ellos los familiares y amigos, sentados en los primeros bancos que les han acompañado y apoyado a lo largo de este camino hasta el sacerdocio.

Precisamente, en el momento de la homilía, el propio cardenal se dirigió a los padres y familiares agradeciéndoles el «testigo de amor fiel y de generosidad al permitir que se entreguen a Dios en el servicio a los pobres».

El secreto del ministerio sacerdotal

El arzobispo de Barcelona, ​​se dirigió a los tres candidatos, sentados frente a ellos, recordándoles qué supone ser sacerdote:

«Ser seguidores apasionados de Dios, servidores humildes de los hombres y hermanos de todos, seducidos por el misterio de Dios en la escucha continua de la Palabra, con un trato personal e íntimo con el Señor», dijo.

Les subrayó la misión, ahora como «profetas», «de anunciar a Buena Nueva en fraternidad y en comunión». «Aquí está el secreto de nuestro ministerio pastoral. No se trata de dignidades, de ascensos o escalafones… es un asunto de servicio, de gastarse en servir a los hermanos», dijo. En esta línea, insistió en «ser puente entre Dios y los hombres» y buscar lo que une que es mucho y no obsesionarse con lo que nos separa».

Después de la homilía, los tres admitidos en la orden de presbíteros manifestaron, la voluntad de cumplir su ministerio según los deseos de Cristo y de la Iglesia y se postraron en el suelo en señal de humildad.

Acogida de los nuevos presbíteros

Tras finalizar el rito de ordenación, ya con la imposición de manos y ungidos con el Santo Crisma, revestidos con la estola y la casulla, recibieron el abrazo y acogida del arzobispo y de sus hermanos, ya como nuevos Sacerdotes de la iglesia de Barcelona.

Con alegría Mn. Jaime, Mn. Íñigo y Mn. Fernando dieron la comunión por primera vez como presbíteros y capturaron la celebración con una fotografía de familia que les recordará ese día.

La voz de la iglesia