Del 29 al 31 de mayo, ciento sesenta personas en representación de cofradías de toda Catalunya participaron en la duodécima edición del Congreso de Cofradías de Semana Santa de Catalunya, una convocatoria bianual que este año tuvo lugar en Reus bajo el lema «La Pasión que nos une».
El acto institucional de inauguración del Congreso tuvo lugar el sábado día 30 de mayo en el Teatre Bartrina, sede del Congreso. La alcaldesa de Reus, Sandra Guaita, abrió los parlamentos de la inauguración dando la bienvenida a los participantes en la ciudad de Reus y explicó que «la Semana Santa reusense se vive de forma muy intensa gracias a las cofradías y entidades que trabajan para que sea lucida y mantenga todos sus valores».
Por su parte, Jaume Piñol, presidente de la Agrupació d’Associacions de Setmana Santa de Reus, entidad organizadora del Congreso, definió este evento como «un retorno al origen, a las raíces que dan sentido a nuestra identidad». Refiriéndose al lema del Congreso expuso que «la Pasión es fe, cultura, patrimonio, identidad y compromiso» y también destacó que era una oportunidad «para reflexionar, dialogar, compartir experiencias y reforzar los lazos que nos unen, todo con el objetivo de fortalecer la comunión entre las cofradías».
En el acto inaugural también intervino el diputado delegado de Enseñanzas Artísticas de la Diputació de Tarragona, Josep Baiges, quien aseguró que «la Semana Santa sigue siendo un espacio que nos ayuda a reconocer como comunidad un punto de encuentro donde la fe y la cultura se convierten en lenguajes que cohesionan y dan sentido colectivo». Además, remarcó el testigo de «servicio, organización y comunidad» en el que se convierten las cofradías, «manteniendo viva la llama de un patrimonio que es de todos».
A continuación tomó la palabra el conseller de Justicia y Calidad Democrática de la Generalitat de Catalunya, Ramon Espadaler. En su caso, agradeció la organización de este Congreso, «que invita a la reflexión ya hacer una mirada de presente y de futuro de lo que representan las cofradías en Catalunya, una realidad a caballo de la expresión de la cultura popular y del componente espiritual». Así, señaló que las «cofradías aportan valores positivos a la sociedad». Por otra parte, también se refirió al concepto de «sana laicidad» de Benedicto XVI, y recordó que «hay que promover la colaboración de las autoridades civiles y eclesiásticas».
Arzobispo Joan: «Las cofradías son testimonio de una fe que se hace visible en las calles»
Los parlamentos inaugurales también contaron con la intervención del arzobispo Joan Planellas, quien indicó que el Congreso era, sobre todo, «un encuentro espiritual, porque somos herederos de una fe viva, de una esperanza que atraviesa los siglos, de una manera de entender la vida que tiene el centro en Jesucristo muerto y resucitado». De este modo, también recordó a los participantes en el acto que «las cofradías custodian un patrimonio valioso, pero todo perdería su sentido más profundo si algún día dejamos de anunciar lo que verdaderamente importa: que Cristo ama al mundo, que Cristo comparte el sufrimiento de la humanidad y que Cristo resucitado sigue abriendo caminos de esperanza».
El Sr. Arzobispo insistió en que las cofradías «son testigo de una fe que se hace visible en las calles, de un Evangelio que camina entre la gente, de una espiritualidad popular que, lejos de ser superficial, ha sido capaz durante generaciones de llevar a muchas personas a la oración, al silencio, a la conversión y al encuentro con Dios». «Sería un error reducir la Semana Santa a folclore, espectáculo o simple identidad cultural; todo esto puede tener valor, y evidentemente forma parte de nuestra historia compartida, pero el centro es Cristo», añadió.
Por último, tuvo unas palabras de agradecimiento «a las personas que, de forma silenciosa y constante, sostienen la vida de las cofradías durante todo el año», y les invitó «a vivir con autenticidad su carisma para convertirse en puentes entre la Iglesia y el pueblo».
La última intervención de inauguración del Congreso fue la del presidente del Parlament de Catalunya, Josep Rull, que reivindicó que la esencia fundamental de los países se constituye a partir de «un patrimonio intangible que da sentido y fuerza a la comunidad». Así, expuso que «las cofradías forman parte de un legado que sigue vivo y se convierte en una muestra viva de la identidad cultural, popular y religiosa de Catalunya».
Por otra parte, también indicó que «Catalunya es una sociedad plural y diversa, pero es innegable que el cristianismo forma parte de las raíces históricas y culturales del país». Por eso, afirmó que «la dimensión espiritual y religiosa sigue aportando valores imprescindibles como la dignidad humana, la fraternidad, la solidaridad, la vocación de servicio y la defensa de lo que nos pertenece a todos».
Ponencia central del obispo Josep Lluís Serrano
La ponencia central del Congreso corrió a cargo de Mons. Josep Lluís Serrano, obispo de Urgell y copríncipe de Andorra. Con el título «La piedad del pueblo, un lenguaje de fe en la Catalunya del siglo XXI», el Sr. Obispo introdujo el tema exponiendo que «para hablar de la piedad popular, del pueblo, es necesario hacer una aproximación del contexto humano real, donde nos encontramos, de dónde partimos». En este sentido, recordó que «la Iglesia anuncia el Evangelio en medio de un pueblo concreto y cada época concreta».
Así, en la realidad actual, el obispo Josep Lluís expuso que «las cofradías ya no pueden pensarse como una expresión de una sociedad homogéneamente católica, sino que nos encontramos en una sociedad marcada por la secularización, la pluralidad y también la búsqueda, y esto nos llama a comprender mejor nuestra misión». En esta línea, señaló que, «si la piedad popular quiere seguir siendo referencia del pueblo, debe aprender a hablar en medio de esa realidad».
Por otro lado, también aseguró que «cuando las cofradías viven bien su vocación, hacen visible que la fe tiene rostro, cuerpo, historia y pueblo». De esta manera, «la piedad popular puede convertirse en una forma humilde de evangelización, de mostrar el amor de un Dios que se ha enamorado de nuestra tierra y de nuestro pueblo». Para ello —añadió— «se pide a las cofradías sensibilidad pastoral, cercanía a las realidades sociales, atención al lenguaje que se utiliza, respeto y capacitar de acogida, evitar actitudes autorreferenciales y promover la formación que ayuda a leer los signos de los tiempos».
Partiendo de esta aproximación, Mons. Serrano remarcó la importancia de «la transmisión de la fe, que ya no se produce hoy por continuidad». Así, afirmó que «las cofradías tienen un papel extraordinario para redescubrir la fe acompañando al pueblo y aportando testimonio». «Predicar con la vida sigue siendo el lenguaje más creíble, y la piedad popular, cuando está arraigada en Cristo y expresada en la caridad y la humildad, se convierte en una posibilidad viva para la Iglesia de hoy, porque habla al pueblo con un lenguaje humilde ya partir del pueblo», dijo.
A lo largo de este Congreso tuvieron lugar diversas ponencias, comunicaciones y también propuestas culturales, como la visita a los pasos de Semana Santa de Reus o el concierto de la Schola Cantorum de la Escolania de Montserrat. Además, el domingo día 31 de mayo tuvo lugar la eucaristía del Congreso en la iglesia prioral de Sant Pere Apòstol, y fue presidida por el arzobispo Joan Planellas.
Fuente: Arzobispado de Tarragona









