El arzobispo invita a los fieles a preguntarse «quién soy yo ante Jesús» en la celebración de Domingo de Ramos en la Catedral de Barcelona
La Catedral de Barcelona ha acogido la celebración del Domingo de Ramos, presidida por el arzobispo de Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella, acompañado por los miembros del Capítulo de la Catedral.
Cientos de fieles esperaban a los pies de la Catedral con ramas de olivo, palmas y palmones, en una escena marcada por el sonido vivo del balanceo de los ramos. Todos aguardaban la bendición del cardenal, quien, abriéndose paso entre los fieles, fue aspergiendo el agua bendita sobre la multitud.
Signos de humildad y paz
El cardenal Omella destacó el sentido de esta celebración recordando la entrada de Jesús en Jerusalén y subrayando que el «Rey de reyes» lo hace con humildad, entrando «en un pollino», «alejándose del poder y de los honores». En este contexto, recordó que Cristo «se despojó de su rango» y optó por abajarse hasta dar la vida por amor, en contraste con la tendencia humana a buscar reconocimiento y ascenso.
Al mismo tiempo, puso de relieve el significado de los ramos de olivo como signo de paz, recordando que esta no es solo un gesto exterior, sino una actitud interior que debe vivirse y transmitirse. En un mundo marcado por los conflictos, hizo un llamamiento a rezar por la paz y a convertirse en portadores de la misma en la vida cotidiana. En este sentido, advirtió que las guerras nacen a menudo de «la idolatría del poder y del dinero» y defendió que el verdadero sentido de la vida no se encuentra en el éxito, sino en la entrega a los demás.
Tras la bendición, la comitiva realizó la entrada solemne en la Catedral, rememorando la entrada de Jesús en Jerusalén, y se celebró la Eucaristía con la proclamación de la Pasión del Señor.
Quién soy yo ante Jesús
«¿Quién soy yo?». Con esta pregunta, el cardenal Omella invitó en la homilía a los fieles a una reflexión profunda. Partiendo del relato de la Pasión, el arzobispo de Barcelona exhortó a los presentes a plantearse reiteradamente quiénes son ante Jesús, a la luz de los distintos personajes que aparecen en el Evangelio.
De este modo, interpeló directamente a los fieles a examinarse, preguntándose si se asemejan a quienes condenan, a los que se lavan las manos ante la dificultad o a quienes huyen, o bien si son capaces de identificarse con figuras de fidelidad y valentía, como las mujeres que permanecen al pie de la cruz o aquellos que ayudan a Jesús en su camino.
Finalmente, animó a vivir esta Semana Santa como un tiempo de conversión sincera, dejándose mirar por el amor de Cristo y respondiendo con generosidad, haciendo propias las palabras de Pedro cuando reconoce que, a pesar de sus debilidades, ama al Señor.
La celebración marcó el inicio de la Semana Santa en Barcelona con una llamada clara a vivir estos días desde la humildad, la paz y la entrega a los demás.